
Cómo armar un contrato de servicios freelance: qué debe incluir y qué errores evitar
Muchos freelancers empiezan a trabajar con un 'dale, arrancamos' por WhatsApp y un precio acordado de palabra. Funciona hasta que el cliente pide algo que no estaba en el plan, se demora tres meses en pagar, o dice que lo que entregaste 'no era lo que imaginaba'. Un contrato escrito no es desconfianza: es la forma de que ambas partes tengan la misma idea de qué se va a hacer, cuánto cuesta y qué pasa si algo cambia. Y no tiene que ser un documento de veinte páginas con lenguaje de abogado — uno claro de una o dos páginas ya te protege mucho.
Las cláusulas que no deberían faltar
- Alcance del trabajo: qué vas a hacer, con el mayor detalle razonable. 'Diseñar un logo' es vago; 'diseñar un logo con 3 propuestas iniciales y entrega en formatos PNG, SVG y PDF' es claro. Lo que no está escrito se vuelve discusión después.
- Entregables y plazos: qué vas a entregar y para cuándo, y qué necesitas tú del cliente para cumplirlo (textos, accesos, aprobaciones). Aclara que si el cliente demora en responder, el plazo se corre en la misma proporción.
- Precio y forma de pago: monto total, moneda, método de pago y fechas. Para proyectos de varios días o semanas, lo más común es pedir un anticipo (por ejemplo, la mitad al inicio) y el resto contra entrega. Indica también qué pasa si un pago se atrasa.
- Revisiones incluidas: cuántas rondas de cambios están dentro del precio. Sin este límite, un proyecto puede alargarse indefinidamente. Lo que exceda ese número se cobra aparte.
- Propiedad intelectual: quién es dueño del trabajo final y desde cuándo. Lo habitual es que los derechos pasen al cliente una vez se complete el pago, no antes. También conviene aclarar si puedes mostrar el trabajo en tu portafolio.
- Confidencialidad: si vas a ver información sensible del negocio del cliente, es normal que te pida (o que tú ofrezcas) no compartirla con terceros.
- Terminación: cómo cualquiera de las dos partes puede dar por terminado el acuerdo, con cuánto aviso, y cómo se paga el trabajo ya realizado hasta ese punto.
Errores comunes que conviene evitar
- Empezar a trabajar sin anticipo con un cliente nuevo: si no hay ningún pago de por medio, el riesgo de quedarte sin cobrar recae completamente en ti.
- Dejar el alcance abierto ('lo que haga falta'): es la causa número uno de proyectos que se vuelven más grandes que lo que cobraste.
- Aceptar cambios importantes por mensaje sin dejar registro: si el cliente cambia el alcance, confirma por escrito el nuevo precio y plazo antes de seguir.
- Copiar un contrato de internet sin leerlo: un modelo genérico puede incluir cláusulas que no aplican a tu caso o que te perjudican. Léelo completo y ajústalo.
Contratos con clientes de otro país
Si tu cliente está en otro país, vale la pena sumar dos puntos: en qué moneda y por qué medio se hará el pago (y quién asume las comisiones de la transferencia), y qué ley se aplicaría si hubiera un desacuerdo. No tienes que resolver esto como abogado, pero sí dejarlo escrito para que no sea una sorpresa. Una firma electrónica simple suele ser suficiente para este tipo de acuerdos entre contratistas independientes y clientes, aunque los requisitos exactos dependen de cada país.
Una aclaración importante: esta guía es informativa y no reemplaza asesoría legal. Si el proyecto es grande, involucra mucho dinero o propiedad intelectual de alto valor, vale la pena que un abogado revise tu modelo de contrato una vez — y luego lo reutilizas con ajustes menores en cada proyecto. Y si todavía no tienes perfil en chaski, puedes crear el tuyo gratis y recibir contacto directo de clientes, sin comisión de la plataforma sobre lo que cobras.
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